Razas de perro

Galgo Español | Características y personalidad de la raza

Enérgico en la carrera y tranquilísimo en casa, el galgo español sorprende a quien lo adopta. Repasamos el estándar FCI, su origen, su físico, su carácter y los cuidados específicos que necesita un lebrel.

galgo persiguiendo liebre

Si estás pensando en la posibilidad de tener a un Galgo Español, seguramente desees conocer sus características y personalidad antes de tomar una decisión. Sigue leyendo este artículo hasta el final, porque te contaremos todos los detalles sobre este can enérgico en el campo, silencioso en casa, sociable y sorprendentemente fácil de convivir. ¡Comencemos de una vez!

Ficha rápida del Galgo Español

Estándar FCI Nº 285
Clasificación Grupo 10 (Lebreles), Sección 3 (Lebreles de pelo corto), sin prueba de trabajo
Origen España
Altura a la cruz 62-70 cm (machos) · 60-68 cm (hembras)
Peso orientativo 20-30 kg
Variedades de pelo Corto y fino y duro y semilargo, ambas oficiales
Esperanza de vida 12-15 años
Velocidad punta En torno a 60 km/h

Características del Galgo Español

El galgo español, conocido también como Lebrel Español o Spanish Greyhound, es un perro apreciado por unas características muy particulares que lo hacen un compañero excelente. Es importante repasar las principales:

  • Tamaño del galgo: Es un perro grande y esbelto: los machos, por lo general, miden de 62 a 70 cm, mientras que las hembras miden de 60 a 68 cm.

  • Forma del cuerpo del galgo: Tiene un cuerpo estilizado, delgado y musculoso, con patas largas, dorso prácticamente recto, tórax de gran capacidad, vientre muy retraído y una cola larga, fina y flexible. Es un perro sublongilíneo: algo más largo que alto, una proporción pensada para la zancada.

  • Forma de la cabeza galgo español: La cabeza es larga y estrecha, con el cráneo delgado y el perfil subconvexo. Tiene hocico largo y afilado, labios finos y orejas medianas, anchas en la base, plegadas hacia atrás en reposo y erguidas cuando algo le llama la atención.

  • Ojos: Pequeños y oblicuos, de forma almendrada, con una expresión noble que denota dulzura y que es una de las señas de la raza.

  • Pelaje: El estándar reconoce dos variedades: pelo corto, fino y tupido —la más habitual— y pelo duro y semilargo, que forma barba, bigote, cejas y un penacho en la cola. Al tener muy poco subpelo y una piel fina y poco grasa, es un perro que desprende muy poco olor corporal.

  • Color: La gama admitida es muy amplia: barcinos, negros, atigrados, tostados, canela, amarillos, rojos y blancos, con o sin manchas.

  • Promedio de vida: El galgo español vive entre 12 y 15 años. Es un velocista excepcional —alcanza los 60 km/h— y, como todos los lebreles, un gran dormilón: descansa bastantes más horas al día que la media canina, con frecuencia entre 14 y 18. Esa combinación de explosión y sofá es lo que más sorprende a quien lo adopta. En cuanto a la voz, ladra muy poco: no es un perro mudo (gruñe, gime y ladra cuando tiene motivo), pero su umbral para hacerlo es altísimo, y por eso tampoco resulta un buen perro guardián.

  • Masa corporal: Suele pesar de 20 a 30 kilogramos y posee muy poca grasa corporal, un detalle con consecuencias prácticas que veremos más abajo.

Personalidad del Galgo Español

Los galgos españoles son perros que se caracterizan principalmente por su predisposición al trabajo, y por su gran afición por el ejercicio y la velocidad.

Según señalan los expertos en etología, los galgos españoles son perros sensibles, dulces, cariñosos, inteligentes y sociables con las personas a las que les tienen confianza, aunque en ocasiones pueden mostrarse un poco tímidos (sobre todo con desconocidos).

Y es que hay un rasgo simpático común en los galgos: su capacidad para hacer gestos con la boca parecidos a la risa cuando se encuentran alegres, sobre todo cuando están en momentos de juego. Y es que como dicen muchos cuidadores de perros, el galgo suele hacerse el "payasin", por sus gestos.

Además, estos canes por lo general son muy juguetones, por eso suelen llevarse bien con niños y pueden convivir en armonía sin ningún problema con otras mascotas. En casa son muy obedientes, tranquilos, les gusta participar en la vida familiar, y cuando salen a espacios exteriores, se muestran muy exploradores del entorno.

Asimismo, son perros muy inteligentes que aprenden rápido, por lo que es muy fácil hacer el adiestramiento básico con ellos. De hecho, una simple orden de "No" es suficiente para que comprendan que no deben hacer alguna acción.

En cualquier caso, la educación del galgo debe enfocarse siempre en el refuerzo positivo, porque por sus características de personalidad puede estresarse o deprimirse con facilidad. Nuestra guía de adiestramiento con métodos positivos es especialmente aplicable a esta raza; los métodos coercitivos no solo son innecesarios, sino contraproducentes.

Un matiz importante para la convivencia: el galgo tiene un instinto de persecución (prey drive) muy alto, seleccionado durante siglos. Muchos conviven perfectamente con gatos si crecen con ellos, pero la presentación debe ser gradual y supervisada, y no conviene soltarlo sin correa en zonas abiertas hasta tener una llamada muy sólida: a 60 km/h, un galgo se pierde de vista en segundos. La correa larga en espacios seguros es la solución habitual.

Origen del Galgo Español

El nombre "galgo" procede del latín gallicus canis ("perro galo"), y la tradición popular vincula la raza a los lebreles introducidos por los celtas en la península, hábiles en la caza de liebres, ciervos y otras piezas. Conviene, no obstante, presentarlo como lo que es: una hipótesis histórica ampliamente repetida, pero no plenamente demostrada.

El propio estándar de la FCI adopta una versión más prudente y lo describe como descendiente de los antiguos lebreles asiáticos, adaptado a lo largo del tiempo a las zonas de estepa y llanura de la península ibérica. Su función original, recogida también en el estándar, es la caza de la liebre a la carrera, guiándose por la vista.

Su llegada a España

Sea cual sea su vía de entrada, el galgo quedó firmemente asentado en la meseta castellana, donde se ha criado durante siglos ligado a la caza de la liebre. En los siglos XVI y XVII se exportaron ejemplares desde España a Irlanda y Gran Bretaña, donde participaron en el desarrollo de otras razas de lebrel, entre ellas el greyhound. Ya en el siglo XX, el cruce de galgos con greyhound para ganar velocidad en las carreras diluyó bastante el tipo original, y todavía hoy es una preocupación de los criadores que trabajan por conservar el galgo puro.

En Gran Bretaña, los lebreles fueron durante mucho tiempo un símbolo de estatus social: solo la élite podía permitirse tener uno.

Adopción y abandono: la otra cara del galgo

No se puede escribir sobre el galgo español sin mencionar su realidad social. Es una de las razas más abandonadas de España, y su abandono tiene una estacionalidad marcada: se concentra al terminar la temporada de caza de la liebre, entre finales de enero y febrero. Numerosas protectoras y asociaciones nacionales e internacionales se dedican en exclusiva a recogerlos y buscarles hogar, muchas veces fuera de España.

La buena noticia es que el galgo es un perro extraordinariamente agradecido en adopción: tranquilo en casa, limpio, silencioso y muy afectuoso una vez que confía. Si estás valorando incorporar uno a tu familia, la adopción es la vía natural, y nuestra guía sobre las ventajas de adoptar un perro te ayudará a decidir.

Ten en cuenta que muchos galgos de adopción llegan con un pasado de aislamiento y falta de estímulos, así que suelen necesitar tiempo, rutinas predecibles y paciencia durante las primeras semanas. Es habitual que al principio no sepan subir escaleras, no reconozcan un suelo resbaladizo o se asusten con los ruidos de la casa.

Cuidados específicos del galgo

Por su anatomía, el galgo necesita algunas atenciones que no aplican a otras razas:

  • Frío: con pelo corto, piel fina y prácticamente sin grasa subcutánea, pasa frío de verdad. Un abrigo en invierno no es un capricho.
  • Cama blanda y gruesa: sus prominencias óseas están muy expuestas, y sobre superficies duras desarrolla callos y úlceras por decúbito con facilidad.
  • Piel delicada: se hace heridas y desgarros con más facilidad que otros perros, sobre todo corriendo en campo. Revisa las patas y el cuerpo tras las salidas.
  • Collar ancho tipo martingale o arnés: su cuello es más grueso que la cabeza, y con un collar convencional se escapa con una sacudida.
  • Anestesia: los lebreles metabolizan peor determinados anestésicos por su bajísimo porcentaje de grasa corporal. Informa siempre a tu veterinario de que es un galgo antes de cualquier intervención.
  • Analíticas atípicas: los lebreles presentan de forma normal valores de hematocrito y creatinina más altos, y de plaquetas y hormona tiroidea más bajos, que la media canina. No hay que alarmarse si el veterinario no está familiarizado con la raza.
  • Ejercicio: menos del que la gente imagina. Con dos o tres paseos diarios y la posibilidad de una carrera libre en zona vallada una o dos veces por semana está cubierto. El resto del día lo pasará durmiendo.
  • Dientes: es una raza con tendencia al sarro. Consulta la guía de cuidado dental en perros.

Curiosidades

¿Sabías que el cuadro "La caza de la codorniz", de Goya y Lucientes, tiene retratado al Galgo Español, y que en la célebre obra "Don Quijote de la Mancha" aparece una referencia a esta raza ya en su primera página? Cervantes describe al hidalgo con "un galgo corredor" entre sus posesiones, señal de lo arraigada que estaba la raza en la Castilla del siglo XVII.

Cuadro «La caza de la codorniz» de Goya, donde aparecen galgos españoles
Cuadro «La caza de la codorniz» de Goya, donde aparecen galgos españoles
Foto: ihistoriarte.com

Preguntas frecuentes

¿Cómo es tener un galgo en casa?

Mucho más cómodo de lo que su tamaño sugiere. A pesar de ser un perro grande y con enormes aptitudes para la carrera, en casa es tranquilo, silencioso y muy dormilón, y se adapta sin dificultad incluso a un piso, siempre que salga a pasear varias veces al día.

¿Cómo hacer feliz a un galgo?

Con atención, contacto físico, dos o tres paseos diarios, alguna carrera libre semanal en zona vallada y segura, juguetes (peluches, cuerdas, dispensadores de comida) y, sobre todo, una cama buena y blanda en un rincón tranquilo. Un cepillado semanal basta para su manto.

¿Cuánto cuesta un galgo español?

Un cachorro de criador puede rondar los 500 a 1.000 euros, pero conviene recordar que en España hay miles de galgos esperando adopción en protectoras: la tasa de adopción suele situarse entre los 150 y los 300 euros e incluye identificación, vacunación, esterilización y pruebas veterinarias.

¿Qué tan inteligente es un galgo?

Es un perro inteligente y sensible que aprende rápido, aunque no destaca en los rankings de obediencia porque su motivación es distinta: no está seleccionado para esperar órdenes, sino para decidir por su cuenta durante la persecución. Con refuerzo positivo aprende sin problemas.

¿Qué velocidad es capaz de alcanzar un galgo español?

En torno a los 60 km/h, lo que lo sitúa entre los animales terrestres más rápidos. Es una velocidad de sprint: no es un corredor de fondo.

¿Dónde acariciar a un galgo?

En el pecho, la base del cuello y los laterales, con caricias suaves. Muchos galgos, sobre todo los recién adoptados, prefieren que no se les acaricie la cabeza desde arriba hasta que tienen confianza: es un gesto que puede resultarles intimidante.

¿Qué darle de comer a un galgo?

Un pienso completo de calidad adecuado a su edad y actividad, o una dieta cocinada o cruda formulada por un veterinario nutricionista, cubre perfectamente sus necesidades. No le des leche: la mayoría de los perros adultos digieren mal la lactosa. Reparte la comida en dos tomas diarias —nunca una sola, por el riesgo de torsión gástrica en perros de tórax profundo como este— y evita el ejercicio intenso justo antes y después. Consulta la lista de alimentos prohibidos para perros antes de darle sobras.

¿Qué les gusta a los galgos?

Dormir, el contacto físico tranquilo, correr en ráfagas cortas y los sitios cálidos y mullidos. Es un perro que agradece la rutina y la calma más que la estimulación constante.

¿Los galgos muerden?

Es muy raro. Su comportamiento habitual es tranquilo, cariñoso y sociable, y su tendencia ante un conflicto es apartarse antes que enfrentarse. Como con cualquier perro, la excepción está en un animal con miedo o dolor, motivo suficiente para no forzar nunca el contacto con un galgo recién llegado.

¿Se lleva bien con gatos y otros animales?

Depende del individuo. Su instinto de persecución es alto, pero muchos galgos conviven perfectamente con gatos tras una presentación gradual. Las protectoras especializadas suelen indicar si un galgo concreto es "positivo a gatos", un dato muy útil al adoptar.