Lamer es una de las conductas más antiguas y más versátiles del repertorio canino, y no significa una sola cosa. Según el contexto puede ser afecto, saludo, petición de atención, exploración o una forma de calmarse. Aprender a distinguir cuál de ellas es te dice bastante sobre cómo está tu perro en ese momento.
De dónde viene esta conducta
El lamido aparece en la vida de un perro antes que casi cualquier otra cosa. La madre lame a los cachorros nada más nacer para estimularlos y limpiarlos, y ese contacto queda asociado desde el primer día a seguridad y bienestar.
Poco después aparece un segundo uso: los cachorros lamen el hocico de los adultos de su grupo para pedir comida y para señalar que vienen en son de paz. De ahí procede buena parte del lamido que un perro adulto dirige a las personas, sobre todo el que va a la cara.
Que sea una conducta tan arraigada explica por qué se mantiene aunque ya no cumpla ninguna función práctica: lamer le sienta bien. Es una actividad que descarga tensión, y por eso también aparece cuando el perro está incómodo.
Qué te está diciendo cuando te lame
- Afecto y vínculo. El motivo más habitual. Suele venir con el cuerpo relajado, la cola en movimiento suelto y un contacto buscado, no impuesto.
- Saludo. El lamido de bienvenida al llegar a casa desciende directamente del saludo al hocico entre perros.
- Petición de atención. Si cada vez que te lame lo acaricias, le hablas o lo miras, has convertido el lamido en su manera de llamarte. Funciona, así que lo repite.
- Le gusta tu sabor. La sal del sudor, o los restos de crema y de comida en las manos, son motivo suficiente.
- Información. El perro "lee" con la lengua y la nariz: dónde has estado, qué has tocado, si te has cruzado con otros animales.
- Exploración, sobre todo en cachorros, que lamen objetos y superficies igual que un niño pequeño se lo lleva todo a la boca.
- Apaciguamiento. Un perro incómodo lame para rebajar la tensión de la situación. Aquí el lamido viene con orejas hacia atrás, cuerpo bajo, mirada esquiva o cola baja: es una petición de calma, no una muestra de cariño.
- Hambre. Relamerse el hocico al oír una bolsa o al oler comida es simple anticipación.
- Malestar o dolor. Un perro que de repente lame mucho más de lo normal, o que se lame de forma insistente una zona concreta de su propio cuerpo, puede estar señalando molestias. Las claves para distinguirlo están en cómo saber si un perro está enfermo.
La clave, como casi siempre, está en el resto del cuerpo. Un lamido con postura relajada dice una cosa; el mismo lamido con orejas planas y cuerpo encogido dice justo lo contrario. Repasamos las señales corporales más útiles en errores comunes al entrenar perros.
Cuándo el lamido deja de ser normal
Hay un punto en el que la conducta pasa de comunicación a síntoma:
- Lamido compulsivo de sus propias patas, hasta dejarlas rojas, húmedas o sin pelo. Detrás suele haber alergia, dolor articular o ansiedad.
- Lamer sin parar suelos, paredes o superficies, un signo que los veterinarios asocian con frecuencia a molestias digestivas o náuseas.
- Relamerse mucho el hocico fuera de las comidas, sobre todo junto a bostezos y a apartar la mirada: señal de estrés.
- Lamido que aparece de golpe en un perro que no lo hacía, o muy concentrado en una zona concreta del cuerpo.
- Lamerte a ti sin poder parar, hasta el punto de que cueste interrumpirlo.
Si el lamido excesivo aparece justo cuando te preparas para salir de casa, puede formar parte de un cuadro de ansiedad por separación; lo desarrollamos en cuánto tiempo puede estar un perro solo en casa.
Este artículo es informativo y no sustituye a un veterinario. Un lamido repetitivo que ya ha dañado la piel, o que aparece junto a otros cambios de conducta, merece consulta: el tratamiento depende de la causa, no de la conducta en sí.
Si prefieres que no te lama
Es una preferencia perfectamente razonable, y no hace falta reñirle para conseguirlo.
- Deja de reforzarlo sin querer. Retira la atención en cuanto empieza: nada de caricias, ni palabras, ni mirarlo.
- Ofrécele una alternativa que sí premies: sentarse a tu lado, apoyar la cabeza, traerte un juguete.
- Levántate y aléjate unos segundos si insiste, y vuelve cuando esté tranquilo.
- Sé consistente. Si unas veces se lo permites y otras no, el lamido se vuelve más insistente, no menos.
- Nunca lo castigues por lamer. Es una conducta de acercamiento; castigarla solo genera confusión y desconfianza.
Higiene: lo razonable
Que un perro sano lama la piel intacta de una persona sana no suele suponer ningún problema. Dicho eso, hay tres precauciones sensatas:
- Evita que lama heridas, tuyas o suyas. La idea de que su saliva cura es un mito: puede introducir bacterias y retrasar la cicatrización.
- Cuidado con la cara, especialmente con bebés, personas mayores o personas inmunodeprimidas.
- No dejes que lama la piel donde te acabas de aplicar cremas o medicamentos: algunos principios activos de uso humano son tóxicos para el perro.
Mantener al día su desparasitación y su higiene general reduce cualquier riesgo residual; la rutina completa está en higiene canina.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los perros te lamen las piernas?
Normalmente por sabor —sudor, restos de crema o de jabón—, por recoger información sobre dónde has estado, o simplemente porque es la parte de ti que le queda a mano. También puede ser una petición de atención si le ha funcionado otras veces.
¿Por qué los perros te lamen los pies?
Por lo mismo: los pies concentran sudor y olor, y son una fuente de información muy rica. En algunos casos es además un gesto de apaciguamiento heredado del saludo entre perros.
Lo que no significa es que te reconozca como "líder de la manada". Esa lectura procede de una interpretación de la jerarquía de los lobos que la propia investigación descartó hace décadas, y que explicamos en la jerarquía de la manada de lobos y el mito del alfa.
¿Por qué mi perro me lame la cara al llegar a casa?
Es el saludo canino clásico, heredado del gesto de los cachorros hacia los adultos de su grupo. Si te resulta excesivo, saluda de forma tranquila y espera a que se calme para hacerle caso.
Mi perro ha dejado de lamerme, ¿debo preocuparme?
No necesariamente: los perros cambian de hábitos con la edad y con la rutina. Sí conviene fijarse si el cambio viene acompañado de que se aparte, coma menos o busque menos contacto; en ese caso, mira por qué mi perro se aleja de mí y coméntalo con tu veterinario.
¿Es malo dejar que mi perro me lama?
En general no, si está sano y desparasitado y tu piel está intacta. Evítalo sobre heridas, en la cara de bebés o personas inmunodeprimidas, y en zonas donde te hayas aplicado productos.